Ángel Flores

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Ángel Flores nació en Valencia en 1957, sus estudios estuvieron relacionados con el mundo del instrumental electrónico. Comenzó en la astronomía en los ochenta, al principio con observaciones visuales. Ingresó en la Asociación Valenciana de Astronomía en 1989, a raíz de una entrevista radiofónica a un miembro de la AVA. Sus primeras observaciones regulares tenían al sol como objetivo. En 1992 comenzó a colaborar con el Observatorio Astronómico de la Universitat de Valencia, colaboración que se prolongó hasta 2004. Realizó numerosas fotografías de asteroides que posteriormente eran medidas para obtener sus posiciones espaciales. En 1995 participó en la redacción del proyecto del Centro Astronómico Alto Turia, cuyo primer telescopio se inauguró en 1998. Desde el año 2000 hasta el 2009 fue Presidente de la AVA. En 2001 comenzó una intensa colaboración con el Museo de las Ciencias de Valencia que aún dura y que se ha traducido en la organización de más de 80 actividades de astronomía, con múltiples conferencias y talleres. En 2010 colaboró en la construcción del Jardín de Astronomía de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, responsabilizándose de los cálculos astronómicos. En 2015 fundó junto con otros compañeros la Escuela Valenciana de Astronomía, de la que fue su primer coordinador. En la actualidad, de nuevo es Presidente de la AVA.

¿Qué es lo que te hizo ser astrónomo?

Mi afición a la astronomía comienza hacia los veinte años. En mi adolescencia y juventud los montajes electrónicos y la montaña eran mis aficiones habituales. Es con 25 años cuando la curiosidad me lleva a observar el cielo. Desde entonces, y a causa de mi trabajo, paso muchas noches despierto en lugares despejados y oscuros que me permiten disfrutar de la observación del cielo. El maravilloso cielo oscuro que tengo ante mí aumenta mi curiosidad por conocer los nombres de las estrellas, las constelaciones, la Estrella Polar o la Osa Mayor son los nombres que entonces conozco y no sé reconocer. Quizá la tarde que compré un planisferio y comencé a leer las instrucciones de uso, podría ser un punto de partida. Qué extraño resultaba aquel nombre de “ascensión recta” (una de las coordenadas que definen la posición de un astro) con el planisferio en la mano y dándole vueltas a los discos y las instrucciones. Poco después sucedió la aproximación del cometa Halley, sin duda el más conocido de cuantos pululan por el Sistema Solar. Desde una montaña en la Sierra Calderona, pertrechado con los prismáticos, el planisferio, la linterna y la hoja del diario en la que aparecía un gráfico con la posición del Halley, intenté la observación. Era harto difícil localizar aquel cometa que se encontraba muy bajo, no era el comienzo más apropiado para un debutante. Por entonces hacían su aparición en el mercado los primeros ordenadores personales. El nombre “spectrum” no dice nada en la actualidad, pero a mediados de los ochenta eran los primeros ordenadores que permitían al usuario confeccionar sus programas y realizar cálculos y sencillas representaciones. Con sólo 48 kilobits de memoria RAM, sin disco duro y con el televisor en las veces de monitor, era capaz de trazar unas rudimentarias órbitas planetarias que hacían mis delicias.

¿Qué es lo que esperas encontrar ahí arriba?

El cielo está poblado de múltiples astros de características muy diferentes. Desde los pequeños asteroides y cometas, hasta las gigantescas galaxias, pasando por planetas, estrellas, nebulosas, cúmulos… todo un elenco de astros al alcance de quien los quiera ver. Hay dos formas, al menos, de observar el universo. La mirada sin mayores complicaciones es la que contempla el cielo como el que mira el bosque, pasando de una estrella a otra, a una galaxia o nebulosa, o cualquier otro astro, fijándose en los diferentes tonos, brillos, posiciones, igual que cuando paseas por un bosque y ves los árboles reconociendo sus diferencias. La otra forma es la observación metódica y organizada de un cierto tipo de astro que se desea investigar. Ambas formas son interesantes, si bien las maravillas del cielo se muestran mejor con grandes campos de visión y pocos aumentos.

¿Qué ofrece la astronomía al aficionado?

La astronomía presenta múltiples posibilidades. Desde la simple observación del cielo con el único objetivo de disfrutar de la visión de los diferentes astros, hasta complejos estudios que se extienden por largos periodos de tiempo. Se pueden encontrar muchas cosas si se sabe dónde buscar y se tiene el instrumental adecuado

¿Qué instrumental utilizan los aficionados a la astronomía?

El instrumento fundamental es el telescopio, esta es nuestra base. La luz que recibimos de cualquier astro, excepto del Sol y la Luna, es muy débil, así que el telescopio es el núcleo al que unimos los diferentes accesorios, cámaras, oculares, filtros, etc. Los prismáticos están infravalorados y son un gran instrumento para la observación.

¿Cómo desarrolla su actividad un astrónomo amateur?

La iluminación de las ciudades obliga a los astrónomos a alejarse muchos kilómetros para realizar sus observaciones. Disfrutar de un cielo oscuro es muy difícil debido a que la cultura de la luz está muy arraigada en los ciudadanos y en los que nos gobiernan.

¿Cuál es tu actividad actual en el mundo de la astronomía?

En mi caso he preferido dedicarme a aquellas observaciones de las que pueda obtener algún dato, algún número. Así, durante muchos años me dediqué a la observación del Sol, a determinar el valor de su actividad magnética. También a determinar el instante en el que la Luna oculta a alguna estrella. He observado cometas y asteroides para calcular su posición. Desde hace algunos años aplico la astronomía al estudio de restos arqueológicos. En esta línea he investigado las posiciones y orientaciones de ocho altares rupestres en la localidad de Alpuente, algunos de los cuales están relacionados con el calendario. También el mundo Íbero tuvo influencias astronómicas como se observa al estudiar sus poblados y construcciones.

¿Qué es lo más impresionante que has encontrado?

La visión del cielo nocturno es en sí misma extraordinaria. Al telescopio hay algunos astros que muestran una gran belleza, ejemplos clásicos son la Gran Nebulosa de Orión, la Galaxia del Remolino y la nebulosa anular en la Lira. El cúmulo del Pesebre visto con prismáticos es magnífico.

¿Cómo evoluciona la astronomía amateur?

Ha evolucionado considerablemente en los últimos 20 años. La aparición de cámaras digitales especialmente dedicadas a la astronomía, ha cambiado por completo el panorama del aficionado. Ahora podemos obtener datos absolutamente rigurosos. Las posiciones de astros y los valores de brillo obtenidos con una cámara digital tienen gran precisión y son compatibles con los obtenidos por los astrónomos profesionales. El último gran avance son los telescopios telemandados, que permiten a muchos astrónomos amateur controlar desde su casa un telescopio situado en una zona oscura. Estos avances favorecen la aparición de proyectos Pro-Am, proyectos combinados entre profesionales y amateurs.