Discovery

 

Año 2510.

El mundo ha evolucionado en este último milenio.

La humanidad ha conseguido erradicar las guerras y esto ha supuesto grandes avances en muchos campos, gracias a la colaboración de diferentes gobiernos. Estos avances han sido más notables en la exploración espacial, ya que la colaboración entre las grandes agencias (como la NASA, la ESA, la FKA o la CNSA) ha permitido ampliar los conocimientos sobre el espacio y ha permitido crear una tecnología más avanzada, como trajes, naves espaciales, telescopios…

Sin título

Tras completar con éxito la primera misión tripulada a Marte, el mundo entero está trabajando en la misión que puede cambiar la forma de ver el espacio tal y como lo conocemos.

Hace ya mucho tiempo que el satélite Kepler descubrió una misteriosa figura que giraba en torno a la estrella KIC 8462852. Giraba sin un periodo concreto, por lo que se llegó a especular que podía ser una construcción alienígena. Los científicos decidieron investigar más a fondo este extraño cuerpo y decidieron enfocar su búsqueda en este cuerpo.

Después de varios meses de espera y de atención a la aparición de este cuerpo, descubrieron lo que desencadenaría el mayor hallazgo en la historia espacial.

El día 6 de Noviembre del año 2510, este satélite volvió a pasar por delante de su estrella, pero esta vez descubrieron algo diferente. En el periodo en el que este cuerpo pasó por delante de KIC 8462852, el satélite Kepler logró detectar luz proveniente de él. Los científicos descartaron definitivamente que fuese una estrella, por lo que esta luz no podía provenir del propio cuerpo. Pasados unos meses de exhaustiva investigación se concluyó que era una especie de estación espacial pero mucho más grande, algo que tapaba casi por completo el planeta.

En cuanto se conoció la noticia, todas las agencias pusieron sus mayores esfuerzos en  construir una sonda para investigar qué o quiénes emitían esa luz.

Pasados tres años y cuatro meses de duro trabajo y dedicación, consiguen llevar a construir una nueva sonda que llevará a los aventureros astronautas aventureros a través del espacio hasta Kepler 22-b. Durante el tiempo de construcción de la sonda los científicos se dieron cuenta de que para llegar allí deberían ir más rápido que la velocidad que habitualmente alcanzaban las naves, ya que tendrían que recorrer alrededor de un año y medio luz. Cuando quisieran llegar ya habrían muerto de viejos. Entonces uno de los científicos dio con una idea descabellada pero brillante a la vez:

“La única alternativa que nos queda es llegar a través de un agujero de gusano. Utilizando el agujero podremos pasar de una galaxia a otra en un plisplas, como en StarWars”.

A los miembros del equipo de investigación les parecía algo muy peligroso, pero había que correr el riesgo ya que sería un descubrimiento muy importante para la exploración espacial. Así que se les explicó a los astronautas y les pareció bien.

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Llevando a cabo una serie de instrucciones e indicaciones, mejoras en la sonda… los siete tripulantes de la “Hermes”, que así la bautizaron, estaban listos para zarpar.

La plantilla de la sonda estaba formada por una bióloga, Esperanza, una técnico aeroespacial, Julio, tres científicos, Guillermo, Agustín e Iván, un S.H.I.L.D, por si las cosas se complicaban, Armando y la capitana Flora.

Cuando se aproximaron al agujero de gusano y empezaron a entrar se cortaron las comunicaciones con la Tierra. A partir de ese momento estarán solos pase lo que pase. Primero se produjeron unas turbulencias muy fuertes, más tarde una calma y llegando al punto medio del agujero una velocidad enorme; y luego otra vez lo mismo. Pasado con éxito el agujero volvieron a contactar con la Tierra.

Aproximándose al planeta vieron que no estaba, así que esperaron a que volviera a pasar (que según las investigaciones pasaría dentro de una semana).

 

Pasada la semana abordaron el satélite. Una vez dentro observaron que tenía pasillos muy largos, cableado por el techo y un aire cargado, con un olor peculiar como de piscina (ese ambiente cargado, como que te cuesta respirar, pero se puede) y algo peculiar del satélite es que tenía oxígeno. Tras varias horas divagando por el interior del satélite dieron con una puerta fuertemente blindada.

Armando se cargó la puerta con explosivos, algo peligroso en el espacio, pero valía la pena entrar ahí después del largo viaje. Una vez dentro vieron una sala enteramente informatizada, como un centro de operaciones o de control, seguramente del satélite. Se oían unas voces extrañas que salían de una pantalla.  De repente salió un gran alienígena que se asustó y echó a correr. Todos salieron corriendo tras él. Armando le dijo que se detuviera, a lo que obedeció, y contestó:

No me hagáis daño, por favor, os lo ruego.

Esperanza: ¿Conoces nuestro idioma? (él asintió con la cabeza) y, ¿dónde lo has aprendido?

De vosotros

Flora: ¿Cómo de nosotros?

Desde este satélite os observamos y aprendemos vuestras costumbres.

Armando: ¿Y las voces esas que salían del monitor?

Decían que algo se acercaba y que me preparase.

Armando: ¿Prepararte para qué?, y, ¿quién te lo decía?

Para irme, porque se aproximaba una nave no identificada, o sea vosotros, y me lo decía mi superior.

Flora: ¿Podrías comunicarnos con él?

Por supuesto.

Flora mandó salir a toda su tripulación del satélite. Ella se quedó hablando con el alienígena. Tras hacerle preguntas a él y a su superior, volvió a la Hermes y envió un comunicado a la Tierra. No obtuvo respuesta. Julio le informó que se habían cortado las comunicaciones con la Tierra. Flora volvió al satélite a pedir explicaciones al alien y vio qué estaba apresado. De repente se desmalló…

Cuando se despertó se vio colgada del techo junto con toda su tripulación.

Vio a otros aliens como el anterior, pero estos tenían menos pinta amigable. Le preguntó a su “amigo-alien” qué estaba ocurriendo. Le contestó que en su planeta estaban en guerra y que habían sido apresados por los que luchaban en el otro bando.

Continuará…

Rubén y Mario

Rubén y Mario

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