koi4878.01

La guerra siempre estuvo ahí, pero nadie se dio cuenta hasta el primer disparo.

Todo empezó el día que los humanos llegamos a koi.4878.01, y como siempre con la intención de conquistar el exoplaneta, y el intento de apoderarnos del exoplaneta nos costaría muy caro.

Yo soy la capitana Turanga Leela, de la nave Enterprise, al frente del clan-grejo. Bajo mi mando estaban los cinco mejor hombres de la Tierra en este terreno.

base pelicula

El día que nuestra nave tocó el exoplaneta lo celebramos como nunca antes. Cantamos victoria demasiado pronto, nunca nos imaginamos lo que nos vendría encima.

Cuando nos bajamos de la nave nos dimos cuenta de cómo era ese exoplaneta, no tenía que ver nada con lo que todos teníamos en mente. Tenía verdes praderas con ríos, lagos, árboles, flores. La única diferencia es que todo el exoplaneta estaba apagado, muerto, sin energía, y lo más importante, había oxígeno. Era como la Tierra pero sin habitantes. No sabíamos muy bien lo que ocurría. Nos dio igual, montamos el campamento. Teníamos planeado quedarnos en aquel extraño lugar 15 días, ya que no teníamos idea de la existencia del oxígeno. Entonces nos dieron órdenes de quedarnos dos semanas más de lo previsto.

Tras pasar estos siete días tomando muestras y no haber encontrado ningún ser con vida, divisamos a lo lejos algo que se movía, al acercarnos nos dimos cuenta de que eran seres vivos, no sé muy bien cómo explicar cómo eran, pero eran seres muy altos con fuerte musculatura que caminaban sobre dos piernas y cuatro brazos, con cuatro ojos en la cabeza y le salían dos cuernos de los lados de la barbilla.

Nos intentamos acercamos para grabarlo con la cámara que llevamos en el traje. Cuando conseguimos acercarnos a ellos, no es que parecieran muy amigables, así que decidimos escondernos, para poderles observar y no ser visto. Les seguimos durante un rato, hasta un valle donde ellos los cruzaron con facilidad, pero al contrario para nosotros era inútil.

Por la noche recibimos una videoconferencia, en la que nos decían que tendríamos que secuestrar a uno de los extraterrestres visualizados y que lo tendríamos que llevar a la tierra.

Con tan mala suerte que el espécimen que secuestramos era el príncipe de una de las colonias más importantes de koi.4878.01.

Tras recoger el campamento y empezar a preparar la nave para despegar, vino corriendo Dallas, para contarnos que había divisado a ocho de la especié rara que habitaba ese planeta.

Poco segundo después llegaron ellos, se bajaron de unas extrañas criaturas a las que usaban como caballos, uno de ellos lleva unas ropas diferentes, ese mismo se acercó a nosotros con una especie de tarjeta plateada, la coloco en el suelo y se proyectó un holograma en la que salía su líder que nos trasmitió la orden de que soltarnos al príncipe o sufriríamos las consecuencias de desobedecerle.

Yo, tome las riendas de la situación y les propuse negociar, en unos días para poder escapar.

Al decírselo a estos seres nos dijeron que diez días solares nos reuniríamos en terreno neutral. Nos dieron diez días cuando solo necesitábamos cinco para poder regresar a nuestra querida tierra.

Recogimos todo y preparamos la nave para despegar y el 2 septiembre 4895. Cuando ellos se quisieron dar cuenta nosotros ya estábamos en nuestro planeta, con su príncipe. Al que entregaríamos a los superiores, y no sabríamos nada más de él.

A las pocas horas de llegar nos llamaron a la zona de control. Todo el mundo estaba muy alterado por las imágenes que nos enseñarían en unos momentos.

Tras enseñarnos aquellas imagines donde se veían unas inmensas naves en dirección a nuestro planeta. A continuación vibra en mi bolsillo trasero del mono algo, no sé el que. Al sacarlo es aquella tarjeta plateada del que salía un holograma. Esta vez también salía un holograma donde se veía al mismo ser que la otra vez.

Nos advertía de que todas sus naves más fuertes estaban en camino a nuestro planeta por haber secuestrado al heredero del trono. Le ofrecimos un trato para mantener la paz, pero nos lo negaron, no había vuelta atrás.

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Inspirado en la película de John Carter

Estábamos en medio de una guerra que no podíamos ganar, bueno más bien al final de ella, bueno, creíamos que iba ser más fácil que quitarle un caramelo a un niño, y claramente nos equivocábamos. Teníamos muy pocas posibilidades, tenían naves más avanzadas que la nuestras, eran más fuertes, pero no más inteligentes que nosotros.

Ellos tenían el instinto animal mucho más desarrollado que nosotros, y su cuerpo estaba desarrollado para moverse por todos los terrenos sin ningún problema. Su planeta se parecería al nuestro pero ellos no tenían nada que ver con nosotros.

Estaba claro que como siguiéramos así, nos acabaríamos destruyendo unos a otros. Dada a la posición en la que nos encontrábamos era mejor llegar a un acuerdo.

El día que se sentaron a negociar en terreno neutras, en Earth, un pequeño planeta similar a la tierra. Durante la reunión se trataron diversos temas, pero cuando llegaron al punto que todos querían, empezó de verdad la negociación.

Los representantes por parte de la tierra le propusieron al líder de koi4878.01 un trato que no podría rechazar, la razón por lo que empezó todo. Nosotros le devolveríamos a su hijo y retiraríamos las naves, a cambio el haría lo mismo.

Tras la proposición hubo un murmullo, y al acabar ese momento tan incómodo, aceptaron la proposición pero impusieron unas condiciones:

  • Los humanos tendríamos que llevar al sujeto a koi4878.01.
  • No volveríamos a poner el pie en su planeta, ni ellos en el nuestro.
  • El sujeto tendría que estar en koi4878.01 en menos de 4 semanas solares.
  • Tendría que ir la misma nave a llevar el sujeto que la otra vez.

Después de explicarnos las condiciones, advirtieron de que si no se cumplían las condiciones, se acabaría el alto el fuego, y esta vez solo quedaría uno en pie.

Una vez preparada la nave emprendimos el camino, tardaríamos 2 días en llegar. Durante el viaje me toco vigilar al prisionero, pero no era para nada un prisionero.  Le veía apagado, sin ganas. Sinceramente me picaba la curiosidad, así que me dispuse a preguntarle:

-Oye, ¿se puede saber qué te pasa?

-A ti no te importa.

-Vale, vale, llevas aquí mucho tiempo pensé que te gustaría hablar con alguien.- con un tono burlón- si no quieres hablar no pasa nada.

-Haber no es nada, solo que al volver allí me privaran de salir a explorar, y según están las cosas, me da miedo saber cómo estarán las cosas allí.

Nos pusimos a hablar como que nos conociéramos de toda la vida, esta cómoda con él, lo tengo que admitir, hacía mucho que no hablaba con alguien tan abiertamente como con él, bueno hablar a secas. Con tanto trabajo la verdad es que no hago casi vida social.

Se acabó mi turno de vigilancia y mientras lo realizaba no hacía más que pensar en mi conversación Dirac, así es como se llamaba. No sé, exteriormente era feo, pero tenía algo que me llamaba la atención.

No tenía que hacer, y la verdad que no me importaba seguir haciendo la guardia, para vigilarle. Así que fui a relevar a mi compañero. Me pase la noche allí junto a él, hablando, riendo. Creo que empecé a sentir algo muy extraño.
A la mañana que viene me levante, y ya habíamos llegado a Koi4878.01, nos estaban esperando a que llegásemos.
Llego el momento de decirle adiós, a mi nuevo amigo. La verdad es que se me estaba haciendo muy duro.
Se dio la vuelta, y se desapareció, entre las nubes de arena.
Me quede de desolado, le echare de menos.

María y Marina.

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